¿Sabes Por qué Marruecos es tan Inspirador?

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¿Sabes Por qué Marruecos es tan Inspirador?

            Desde los primeros tiempos la amplia costa marroquí ha recibido visitantes tanto en el lado mediterráneo como en el atlántico. También desde las postrimerías del desierto del Sáhara, en plano corazón de Marruecos, las caravanas que venían de toda África seguían su camino por sus verdes valles y sus montañas para vender sus bienes en Marrakech o Fez.

            Por todo el país, y – solo tras la llegada de los árabes – confinados a las áreas montañosas y el desierto, los mal llamados “bereber” (de la palabra del griego clásico que significa “bárbaros”) los Amazigh han recibido y adoptado a diferentes culturas, desde los judíos, llegados hace 2500 años, a los primeros cristianos de Roma y finalmente los musulmanes de los países árabes.

            Esto y aquello han hecho de Marruecos un país de mentalidad abierta y siempre hospitalaria. Gente acostumbrada al intercambio, el comercio, las visitas y después el turismo. Hacen de la hospitalidad una enseña, un arte que adoran cultivar, mejorar en cada ocasión.

            Les encanta enseñar su país, les encanta que disfrute con todos los tesoros que esconde y alberga, les encanta que se quede extasiado con sus paisajes y monumentos, su historia y los lugares que te dejan sin respiración.

            Y después que se una a ellos en un brindis con té a la menta, un té que pondrán con gran ceremonial en un modesto vaso… sea en una humilde haima o en un palacio…

            Los marroquís puede que no tengan el petróleo que ha hecho tan ricos a sus primos de los países árabes. Puede que no disfruten tanto de la decoración dorada y con oropeles… el espectáculo de los muy ricos y famosos… pero se alzan sobre sus “bien enraizados pies” porque sus monumentos son mucho más elegantes, sus joyas mucho más auténticas, y su naturaleza mucho más variada.

            Solo ellos han aprendido, a lo largo de siglos, cómo combinar la madera pintada con las vistas de una ventana al jardín; las verdes hojas de un naranjo con el trabajo de una moldura labrada; un techo con forma de barco con un suelo de azulejos…

Estaría visitando un país árabe, si, y puede ofrecerle todo lo que esperaría de un país árabe… alojamientos lujosos, paseos en camello sobre las dunas de las arenas del Sahara, kaftanes de joya y exóticos trajes árabes para que se sienta como la princesa de los “Cuentos de las mil y una noches”… deliciosa comida combinando especies, frutos secos, carne y cuscús…

Y puede ofrecerte mucho más que eso… ¡mucho más! Todos los puertos portugueses fortificados a lo largo de la costa atlántica, con el añadido de las edificaciones marroquís en el interior de sus murallas…

Todos los barrios franceses, las “Nouvelle Ville” en cada ciudad imperial con sus elegantes edificios estilo francés mezclándose en sus calles con los minaretes de las mezquitas marroquís.

Marruecos es un viaje en el tiempo, un ir y venir de los tiempos de los romanos a las ciudades medievales… de los tiempos modernos a los vestigios prehistóricos… puede recorrerlo cómodamente en coche por sus autopistas o al ritmo más lento de sus dromedarios…

Pero si hay algo que es Marruecos, eso es inspirador.

Toda clase de artistas han sucumbido a los encantos de Marruecos. Escritores, poetas, pintores, músicos, directores de cine, fotógrafos, “haut-coutouriers”… nombre el arte y le diremos su influencia marroquí.

Todos ellos apreciaron y – principalmente – se sintieron inspirados por sus colores, sus luces, sus sonidos… si esto ocurre en algún sitio, en Marruecos desde luego “el arte está en el aire, donde quiera que mires”

Sus artesanías pueden también rodearte con su belleza… con solo pequeños toques llenos de autenticidad y amor… los marroquís ponen mucho amor en todo lo que hacen…

Ya sea pintar cerámica o cincelar una bandeja de cobre… cocinar a fuego lento o trabajar en un telar con seda vegetal… siempre estarán pensando en ti ¡en cuánto va a disfrutarlas!

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